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lunes, 3 de mayo de 2010

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Espero que sepas
que al verte a lo lejos
supe al instante
tu intención de carrera

Tu respiro al compás
del más suave hilo
tu expresión sin nombre
tu alma en vilo

Sin presencia marcada
y con ansia aparente
busqué acercarme
con extraño sigilo

Y al verte de cerca
supe de nuevo
que el sueño de luna
de siglos sin tiempo
no es del que corre,
no es del que mide,
sino por un instante
es tuyo y es mío

viernes, 16 de abril de 2010

De dónde viene, a dónde va (2007)

Estoy clarísimo de dónde viene. Soy amigo de (A) desde hace años. Trato, más bien, darle algunas luces de hacia dónde va. No en cómo está encaminada su vida, sus relación de pareja, su relación con sus amigos o cualquier otra cosa o tema en la que, por lo general, se ofrece un consejo cotidiano.
Me refiero a dónde va, literalmente: se va a vivir a Chile.

La empresa trasnacional donde trabaja muda sus oficinas, su gente, sus objetivos y su fe a otro país.
Algunas palabras comunes asociadas a Chile brotan para acercarlo a un espacio que pasa a sustituir sus 25 años de experiencias en su tierra natal : desarrollo económico,Allende, Pinochet, dictadura, Viñedos,Zamorano, comunismo, desaparecidos, cobre,Palacio de La Moneda..........
Adicionalmente,(A) debe haber recibido todo tipo de estadísticas, análisis y detalles sobre la vida del país al que se dirige. Un país cuyo desarrollo, su mejora en la calidad de vida de sus ciudadanos y su crecimiento, es, en America Latina, una referencia.

Más allá de esto, desde la amistad de muchos años ¿Qué se le dice al que se le ha dicho de todo?¿Hay algún "dato" más que proporcionarle?
Creo que sí.
Ante la inminencia de su partida, sólo me queda invitarlo a ese nuevo país al cual se dirige de una manera distinta: a través de una novela.
Le he regalado "La casa de los espíritus" de Isabel Allende.
La autora nunca nombra a Chile directamente. No pone nombres propios a personajes propios que, evidentemente, forman parte de su historia.
No es su intención. Sin nombrarlos, dice mucho más. Crea un espacio propio entre ficción y realidad que sirve para exorcizar los demonios humanos de ese país, de todos los países.
Exilio, confrontación, amor, política, clases sociales, ambición, magia....Ninguno de estos temas son ajenos a cada uno de los personajes de la novela y es a través de su humanidad que podemos acercarnos a comprenderlos.Es el cómo se relacionan, los sienten, los viven, lo que nos genera la experiencia vital compartida con ellos. Es la forma en que contribuyen a que se nos haga más llevadera la realidad.

Es esa humanidad mi humilde contribución al proceso migratorio de mi gran amigo(A). No más estadísticas, índices de desarrollo, PIB o indicadores. Prefiero que Clara del Valle, Esteban Trueba, Pedro Tercero García y sus historias, le hablen de Chile, su nuevo hogar. Lo conocen mejor.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Sólo un café, por favor

A pesar de que todos los días es lo mismo, tengo la esperanza de que tu desdicha, el micro cosmos de tu golpeada cotidianidad o cualquiera sea la razón de tu disposición al trabajo, esté de vacaciones.

Entro en la panadería y dejo caer cualquiera de las siguientes frases:
"Buenos días","Buenas tardes", "Hola ¿cómo estás?", "Hola ¿cómo está?".
Te tuteo, no te tuteo. Siempre con un "Por favor" como punta de lanza.
Tu respuesta: una cara de rabia y ni una palabra.
Las fórmulas de interacción se me acaban para tratar de obtener una respuesta distinta de tu parte.

He llegado a imaginarme pidiendo una cosa tras otra,cual más inverosímil,con el sólo propósito de sacarte de quicio.
Para que explotes de una buena vez,te deseperes y me digas: ¡Odio este trabajo! ¡Quiero cambiar! ¡Tengo problemas en mi casa! ¡No dormí suficiente!¡Odio tu cara! ¡Odio al mundo! ¡Me duele una muela desde que nací!
Una razón, cualquiera que sea, que me explique el por qué de tus humores para con cualquier persona que te habla.

Pero no me atrevo.Vuelvo y repito, una vez más:
Buenos días señorita,sólo un café por favor.

viernes, 16 de octubre de 2009

Displicencia

Caminas lento, brazos abajo, arando el piso con tus zapatos.
Llevas un grillete sin llave.
Sólo tus ojos dan señales de vida. Buscan, examinan, investigan.
¿Cargas una cruz? ¿Un lamento? ¿Una culpa?
No me importa.
Recupera el aliento y reacciona.
Tu displicencia es de insulto y tu recorrido termina antes de empezar.

viernes, 2 de octubre de 2009

Quiero hacer un papagayo

Desde pequeños venimos oyendo esta canción popularizada por el grupo folclórico Serenata Guayanesa. A ritmo del cuatro y las maracas, se nos invita a disfrutar del vuelo de una cometa tricolor (construida con la simpleza de unos pocos palitos de madera, unos pliegues de papel de seda y una cuerda) realiza por los aires.

Quiero hacer un papagayo
volador, multicolor,

para remontar las nubes
y llegar donde está Dios. (BIS)


Esta popular actividad de volar papagayos era lo que hacía Alexander la tarde del lunes en el barrio "Las Minas de Baruta" de Caracas. Desde niño tenía la costumbre de llegar de su faena diaria y entretenerse con su cometa. A sus 23 años, mantiene un espacio al final del día para disfrutar de su actividad favorita. En este caso, se trataba de una competencia con un vecino de la zona por hacer llegar el papagayo lo más alto posible y mantenerlo en esa posición por unos minutos,para lograr la victoria.A pesar de las frecuentes ráfagas de viento que se paseaban por el firmamento, sólo aquél que lograra dominarlas, con movimientos coordinados de "tira y encoge", lograría ser el ganador.

Tres franjas tiene
mi papagayo
una amarilla
cual sol de mayo. (BIS)


Una vez que ambas naves inician su vuelo, Alexander estira los brazos, cual director de orquesta, y comienza a guiar el ascenso de su cometa. No puede sino esbozar una leve sonrisa. su habilidad en el manejo de las corrientes de aire es notoria. Su cometa esquiva nubes y vientos son fluidez y soltura en una coreografía perfecta.
A medida que la competencia avanza, su claro dominio empieza a desesperar a su contrincante. Por más que éste intenta elevar a su cometa, su técnica es débil y atropellada; trata de corregir su carencia con fuertes jalones que sólo logran empeorar la situación. Su derrota está servida. Alexander vence sin lugar a dudas.

La franja azul
el mar y el cielo
con siete garzas,
siete luceros. (BIS)


Lo que Alexander ignora, es que su contrincante posee una experticia muy diferente a la de volar papagayos con agilidad. su destreza se concentra en ser un acreedor. Uno bien particular. Uno que ve cuentas por cobrar por todos lados.
En este juego, su contrincante sí es un experto. Sabe perfectamente cuáles son los "tira y encoge" necesarios para "elevarse a lo más alto".
Podrás ser mejor en el vuelo del papagayo,podrás haberme ganado,podrás ser el dueño del viento si quieres. Pero ahora, tienes una cuenta conmigo. Me has humillado y ahora me debes. Ahora soy tu acreedor, tu mi deudor. ¿Cómo ajustamos esta cuenta?
Con un disparo en el rostro. Un disparo en el rostro es la forma de saldar la cuenta.
Lo único que resta de la tarde apacible, de delicados vientos, es el polvo que levanta la caída del cuerpo inerte de Alexander sobre la tierra. Es la miseria de la violencia.

Y el rojo fuego
del cardenal
sangre de héroes
y libertad. (BIS)


Alguien nos tropieza en la calle, alguien nos habla de mala manera, alguien nos gana en un juego. ¿Es la hora del "ajuste de cuentas"?
Serenata Guayanesa nos alienta a buscar el cielo, a compartir el vuelo con una cometa, a disfrutar la alegría de un pasatiempo tradicional.
¿Llegará el día en que nos preguntemos Quiero hacer un papagayo?


Quiero hacer un papagayo
para aprender a volar
y que juegue con el viento
la bandera nacional. (BIS)

miércoles, 23 de septiembre de 2009

RUIDO

Entras en la calle, en el bulevar, y quedas plantado ante lo inminente.
Ruido.
Parecería obvio que una calle transitable pueda contener conversaciones en volúmenes varios, bocinas sudorosas o el eco de la gente que tropieza una con otra. Múltiples sonidos.
Obvio. Es así. Es el equilibrio propio de su diario acontecer que se expone con un murmullo en el ambiente.
El problema surge con la intromisión de los vecinos.
Edificios.
Llenos de teléfonos que ladran, radios que evangelizan, foto copiadoras que clonan; estos armatostes de cemento y ladrillo generan, dentro de sí, infinidad de decibeles e intentan contener, entre sus paredes, el producto de su rutina.
Pero no pueden.
Es muy grande la carga; se va acumulando en las oficinas, en los cuartos, en las cocinas, de cada uno de los inmuebles.
Cuando llega a su límite, cada una de estas construcciones debe deshacerse de la presión almacenada.
Abren una puerta, una ventana quizás, y vierten sobre la calle los desechos recolectados, desatando el revuelo.
La ruptura de la armonía del bulevar.
Ruido.
Bloqueando el paso, estorbando en las aceras, sofocando las gargantas, interrumpiendo la luz, minando las alcantarillas.
Ruido. Para no oírse... Ni a uno mismo.